El despertar neuronal y corporal que genera el arte
se manifiesta primero en el distanciamiento entre el
artista y su obra, y luego entre la obra y el
intérprete y el público. Este distanciamiento en dos
étapas permite el surgimiento de posibles
interpretaciones; desaparece al momento de la
interpretación que siempre es impredecible. Los
correlatos neuronales y respuestas corporales de
estos posibles son lo que llamaría la apertura
sináptica y corporal plástica.
Una plasticidad consciente permitiría una
re-formación funcional (parcial) de nuestro cerebro
y de nuestro cuerpo. De esta metamorfosis surge
una consciencia modificada, una consciencia
siempre en transición, en trans-acción.
Somos el espacio que se abre en el distanciamiento.
Reglas epigenéticas
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