Fundamentos

Los contenidos de nuestros talleres y cursos son orientados hacia el proceso, hacía la metacognición: el proceso de aprender a
aprender. Ser humano no es un estado sino un proceso dinámico impulsado por la educación de
nuestras percepciones y
sensibilidades, de
nuestros sentimientos y pensamientos. Como lo han demostrado numerosas investigaciones filosóficas y
neurocientíficas la adquisición del conocimiento es un proceso continuo y dinámico logrado a través de la plasticidad neuronal y
corporal.

La plasticidad neuronal es la habilidad de los circuitos neuronales de sufrir cambios en su función o en su organización debido a
una actividad previa. La mayor parte de los sistemas del cerebro son plásticos, es decir modificables por la experiencia, lo que
significa que las sinapsis involucradas cambian con la experiencia.

El sistema nervioso es una organización dinámica, dialéctica en la cual la plasticidad es una propiedad intrínseca que se relaciona
con la adquisición de nuevas memorias y habilidades como consecuencia obligatoria de percepciones y acciones motoras.

El principio según el cual aprender y memorizar están basados en cambios de la eficiencia sináptica fue propagado por Hebb –
entre otros. Más específicamente, él sugirió que el conjunto de actividades pre y postsinápticas contribuye al  reforzamiento de
conexiones sinápticas. Las ideas de Hebb fueron aplicadas a diferentes áreas de la neuroplasticidad.

Para explicar las bases neuronales de los inventos/invenciones culturales,
el investigador francés Stanislas Dehaene propone la
hipótesis de una reconversión neuronal la cual permite no caer en el concepto de la plasticidad absoluta, de una plasticidad bajo
comando. Según Dehaene en el seno de nuestra arquitectura cerebral, la flexibilidad de nuestras redes neuronales permite la
reconversión de un área a una nueva función. Así la plasticidad reforzaría la posibilidad de reconversión. Podemos adaptar este
concepto al aprendizaje del arte.

Es importante desmitificar el arte aceptando su origen natural; es decir sus bases biológicas. El arte es una actividad humana y
como cualquier actividad humana, obedece a las leyes y reglas del cerebro
y a las relaciones entre el cerebro, el cuerpo y mundos
en los cuales nos movemos.


El arte es una forma de conocimiento
, refleja como estructuramos y construimos el mundo. Reconocer y estudiar las bases
biológicas de
los proceos artísticos implica estudiar las bases biológicas del conocimiento. Por su comportamiento el cerebro se
parece a un ser humano vivo y sus estados psicológicos son parecidos a los nuestros. Reconocemos tambien la necesidad de
incorporar un modelo que toma en cuenta las habilidades sensorimotrices del individuo (Jean Piaget y los neofenomenologos.)
De la
misma manera reconocemos que la mente no es independiente de la mente; la reducción de la mente a procesos neuronales no
puede ser considerada sino con la mente.


Las experiencias artísticas tienen un impacto en la plasticidad cerebral y corporal de los individuos y logran modificar sus
comportamientos sociales.

El cerebro adquiere conocimiento
andando en el mundo; esto se logra por medio de un mecanismo innato, realizando una
abstracción que llevará a la formación dinámica de ideales, referencias y conceptos con los cuales viviremos nuestras vidas.

La educación artística, la creación artística así como la percepción del arte ayudan al sujeto al desarrollo de un mecanismo de
adquisición del conocimiento. Cuando estamos frente a una pintura, se construye en nuestro cerebro  un objeto mental, una
estructuración interna de la pintura. En la corteza cerebral, vías y zonas distintas pero interconectadas intervienen en el
procesamiento de la pintura, en particular múltiples áreas visuales ubicadas en la parte occipital de nuestro cerebro. (Changeux).

Partiendo de señales externos el cerebro estructura un estado dinámico interno cuya conscientiazción posterior nos permite
construir y vivir los diseños, el color, la forma, las sombras, el movimiento de la pintura.
El proceso se termina con una síntesis en
el lóbulo frontal que implica una atención activa del espectador.  

También
vivimos la experiencia de una empatia corporal.

La comprensión de la obra pictórica pero también de la obra musical, implica la captura del ritmo de las formas y de las figuras, el
reconocimiento de una organización temporal. Se acerca así al racionamiento. El arte y la experiencia del arte nos ayudan a razonar
(Delannoy; Changeux)

La corteza prefrontal tiene un papel esencial en la atribución de los demás de estados mentales, afectos, creencias, deseos,
intenciones. Permite al espectador ponerse en el lugar de los personajes present
es en la obra y así expresar una empatía.

Se ha demostrando que las bases biológicas de unos trastornos como por ejemplo el TDAH se ubican en el lóbulo prefrontal en la
vía prefrontal-ganglios basales, pero también en el cerebelo.

Los objetos que percibimos afectan los mecanismos neuronales de la percepción. Los objetos artísticos (pinturas, esculturas,
perfumes,música, manjar) dan forma a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo sin embargo solo una práctica sistemática afecta de
manera duradera nuestro cerebro. (Ver la teoría del darwinismo neuronal del Dr. Gerald Edelman.)

La práctica formal y regular de un arte (música o pintura por ejemplo) puede consolidar una conexión más profunda entre la corteza
cerebral y el sistema límbico  (el cerebro de las emociones que controla los estados afectivos del individuo) para permitirnos tener
un papel más activo en una sociedad más armoniosa.

Así podemos decir que el arte estimula la epigénesis, un lento proceso de cambios orgánicos en el cerebro a través de la
producción de neuronas (neurogénesis) y de dendritas (y las conexiones entre ellas). Mientras más rápido dispara una neurona, más
rápido reacciona al estímulo, más activo se vuelve nuestro cerebro, y así podemos  relacionarnos de manera más armoniosa con
la sociedad.

En el caso particular de la música la práctica instrumental genera una reorganización plástica de varias áreas cerebrales ya que
implica no solamente habilidades mecánicas y habilidades de memorización para activar les estructuras sensorimotrices
necesarias sino también la aplicación de un contenido emocional en el proceso de ejecución (plasticidad afectiva).

El arte no sólo actúa como placebo, sino que tiene aportaciones importantes en el desarrollo integral del individuo, permitiéndole
potencializar diferentes competencias. El arte puede contribuir a mejorar las condiciones necesarias para una vida mental
equilibrada.

Nuestros talleres ofrecen opciones formativa y preventiva ya que el aspecto teórico (reflexión) siempre es relacionado a la praxis
(actuar, tomar acción). Los talleres y cursos son impartidos por maestras y maestros con una extensa experiencia nacional e
internacional en las artes y la pedagogía.
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Instituto de Neuroartes

Programas académicos
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Indautor México: 03-2004-030309575000-0120, 2008-22714212200-01


Seminario de divulgación de Neuroartes
Los contenidos de nuestros talleres y cursos son
orientados hacia el proceso, hacía la metacognición:
el proceso de aprender a aprender. Ser humano no es
un estado sino un proceso dinámico impulsado por la
educación de nuestros sentimientos, sensibilidades y
pensamientos. Como lo han demostrado numerosas
investigaciones filosóficas y neurocientíficas la
adquisición del conocimiento es un proceso continuo
y dinámico logrado a través de la plasticidad neuronal
y corporal.
Para sustanciar el término y el concepto de
Neuro
artes Luc Delannoy y miembros del
Instituto han desarrollado varios
programas de promoción (prevención) y
terapía:

1.- Programas de capacitación filosófica y
neurocientífica para profesionales de la
educación, de la medicina  y para el público
en general.
Seminario de divulgación.

2.- Programas de talleres para niños y
adolescentes.

En agosto del 2007 Luc Delannoy introdujo
el programa terapéutico  de  
Neuroartes en
Guadalajara, México, a través de una
colaboración con la
Universidad de
Guadalajara y el Hospital Civil Fray Alcade.