NEUROARTES: UNAS IDEAS
Luc Delannoy
Texto de la conferencia plenaria impartida el 15 de octubre 2009 en la Facultad de Derecho de la UNAM en el marco del
6to Congreso Mundial de las Juventudes Científicas. México City.
Resumen
Introducido oficialmente en México en agosto del 2007 con el concurso de la Universidad de Guadalajara y el Hospital Civil Fray
Alcade de la misma ciudad, Neuroartes propone un dialogo entre filosofía, psicología, arte y ciencia empírica con el propósito de
desarrollar un programa formativo y preventivo de salud mental para el público en general y un programa de atención terapéutico
para sujetos con trastornos mentales y / o trastornos neurológicos. Se trata de un proyecto de reflexión interdisciplinaria; admite el
origen biológico del arte, se basa en investigaciones de neuroestética y de neuromusicología realizadas principalmente en Francia,
Estados Unidos y Canadá, estudia los posibles sustratos neuronales de los trastornos mentales, reflexiona sobre la condición humana
contemporánea. La práctica regular de actividades artísticas modifica la biología humana, actúa sobre los procesos neuronales,
favorece la plasticidad cerebral y afectiva del sujeto. Al incorporarlas en la vida cotidiana de sujetos que padecen de trastornos
mentales y / o neurológicos, nuestro objetivo no es ofrecer remedios sino proponer caminos para que los pacientes vivan plenamente
sus condiciones sin convertirse en otra cosa; al incorporarlas de manera formativa y preventiva en la vida cotidiana del público en
general, nuestro objetivo es proponer vías para una sociedad más humana y armoniosa.
Introducción
Proponemos el término de Neuroartes para ilustrar las relaciones entre el cerebro, la mente, los sistemas nerviosos humanos (central,
periférico, voluntario, autónomo), las expresiones artísticas y el mundo que nos rodea o mejor dicho los mundos que
estructuramos/construimos y nuestras creaciones-. El concepto de Neuroartes implica la formulación de nuevas propuestas sobre la
percepción humana, la imaginación, el conocimiento y su propósito, la sabiduría y el bienestar individual y colectivo (Maxwell.2007.)
También implica el estudio del cerebro humano, su evolución, su estructura y sus funciones; propone además un acercamiento al
entendimiento de la mente y de la consciencia humana. Nuestra propuesta tiene el sujeto como eje fundamental. No podemos seguir
estudiando al sujeto exclusivamente desde la perspectiva de la tercera persona. Elaborar una teoría de la percepción inclusiva
representa una necesidad para poder ubicarse libremente en el mundo y relacionarse con los demás. Es fundamental considerar la
importancia de la experiencia en esta teoría de la percepción.
Establecer dichas relaciones significa abrir un diálogo dinámico entre la filosofía , el arte y sus actores y la ciencia empírica. Las
prácticas artísticas tienen bases biológicas; son la expresión de las vivencias humanas. A través de su poder imaginativo el arte
permite construirnos como individuos y al mismo tiempo fomenta un dialogo con el Otro. El estudio de la biología de la imaginación es
necesario (Aristóteles, 2005; Baron-Cohen, 2007).
Es importante desmitificar el arte aceptando su origen natural; es decir sus bases biológicas. El arte es una actividad humana y como
cualquier actividad humana obedece a las leyes y reglas del cerebro y a las relaciones entre el cerebro, el cuerpo y mundos en los
cuales nos movemos. El arte es una forma de (auto) conocimiento (Dewey, 2005). Aceptar y estudiar sus bases biológicas implica
estudiar las bases biológicas del conocimiento (Edelman, 2006).
Uno de los enfoques del diálogo interdisciplinario que proponemos es el desarrollo de un programa de atención a niños y
adolescentes que padecen de trastornos neurológicos y mentales con el propósito que vivan plenamente sus condiciones, educando
sus subjetividades, sin convertirse en otra cosa. También ofrecemos un programa formativo y preventivo para el público en general.
Neuroartes como espacio de reflexión interdisciplinario.
Como espacio de reflexión interdisciplinario Neuroartes parte de una serie de observaciones científicas y filosóficas -la Hermenéutica,
la Fenomenología y el Nuevo Realismo Crítico son nuestras principales bases-. La percepción, la mente, la consciencia humana, la
música y las artes son los ejes centrales de nuestras reflexiones.
Nuestros axiomas son los siguientes:
1.- No existe una realidad ontológica primaria ni una separación óntica entre sujeto-objeto.
2.- Todas las actividades humanas dependen de la estructuración y de la organización de las experiencias vivenciales subjetivas
individuales y colectivas (mente).
3.- La organización y las leyes del cerebro, de un cerebro en un cuerpo pensante, son fundamentales para nuestras vivencias.
4.- Los procesos cognitivos humanos podrían ser complementados por herramientas y estructuras no-biológicas .
5.- Existe una continuidad entre mente-vida-cuerpo-arte-mundos.
Ser humano no es un estado sino un proceso dinámico impulsado por la educación de nuestra percepción y de nuestros
pensamientos y por las relaciones que desarrollamos con los demás y con el mundo. La sobrevivencia, la vivencia y el futuro de
nuestra especie dependen no solamente de la ciencia y de las matemáticas (lo intelectual), sino también de la formación continua de
nuestras sensibilidades y percepciones (lo sensible) y de nuestros procesos cognitivos ya que nos permiten vivir juntos en diferentes
sociedades. Las artes multiculturales contribuyen a la comprensión de nuestras realidades económicas, sociales y culturales. Las
artes muestran maneras de cultivar la vida espiritual, mental y física de los seres humanos; asimismo enseñan formas para respetar
nuestro medio ambiente y humanizar nuestro entorno social.
Al equilibrar en un esfuerzo conjunto con maestras y maestros, educadores, niñas, niños, adolescentes y padres de familia la práctica
de las artes con educación filosófica y científica nuestra propuesta Neuroartes busca vías hacía una cultura más humana en la cual
desaparezcan los fenómenos de exclusión. Se trata de formar individuos con una actitud estética (correspondencia privada con el
filósofo chino Wang Keping), esto es decir armonizar nuestras percepciones, nuestros sentimientos y deseos, nuestras actividades e
instituciones en sociedades tolerantes en las cuales no harán ni rivales ni contrincantes. Una actitud estética se logra también con
una consciencia ecológica (Lao Tsé) y un sentido de la armonía (Confucio) para estabilizar relaciones sociales.
La estética no concierne exclusivamente a las obras de arte y a la naturaleza, sino también a todos los aspectos del ser y del hacer.
Así las obras de arte contribuyen a la construcción y a la transformación de los seres humanos. Resultados de investigaciones
neurocientíficas (Zeki, 1999; Solso, 2000; Ramachandran, 2005.) han mostrando el impacto de las artes en la biología humana -
confirmación de una intuición filosófica occidental y oriental-. Las artes tienen la capacidad de formar y moldear el desarrollo humano
así como formar el crecimiento intelectual y espiritual. La experiencia estética vivida a través de la práctica de las artes ayuda a
aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos y a ser - los cuatro pilares fundamentales de una nueva educación para el siglo XXI según
la UNESCO.
Miembros de nuestro equipo de trabajo como maestros y artistas con formación filosófica y neurocientífica desarrollan varias
propuestas académicas para niños, adolescentes y adultos que se inscriben dentro del diseño de aprendizajes comportamentales
que favorecen no solamente las competencias transversales sino estados internos como la atención a la mente , al esfuerzo y al
cuerpo, la concentración, la motivación y la armonía con el medio ambiente para así lograr una amplificación de la consciencia
perceptiva de las señales llegadas del propio mundo interior y luego también del mundo exterior.
En este caso la palabra Neuroartes podría ser definida como la forma de hacer arte desde el punto de vista de la salud, abarcando la
salud física y mental del individuo a nivel preventivo como a nivel terapéutico. Por ejemplo, en el caso específico del trastorno de
déficit de atención (TDA) consideramos que los medicamentos no son la única opción terapéutica. Nuestra intención es proponer una
alternativa al tratamiento farmacológico y también a la simple terapia ocupacional.
Recurrimos a la neuroestética (Changeux, 2005.) y a la neuromusicología (Peretz, 2003), dos disciplinas que estudian las bases
biológicas de los procesos creativos, para subrayar el impacto de la creación artística y de la percepción de una obra de arte en la
plasticidad cerebral y afectiva del sujeto. Consideramos que los eventos mentales y los procesos de atención son habilidades
flexibles. Identificar posible sustratos neuronales del TDA permite actuar sobre ellos. Así, nuestra propuesta, que va más allá de la
terapia ocupacional y del arte-terapía, es que a mediano y largo plazo, el arte y la interacción con las expresiones artísticas puedan
modificar nuestro comportamiento como individuos y como sociedad. Buscamos como ayudar al sujeto a estructurar sus experiencias
y a favorecer sus procesos de empatía lo que podría resultar en construcciones de mundos más armoniosos.
Neuroartes es el conocimiento como proceso de creación; abre nuevas posibilidades de vida no solamente a nivel terapéutico sino
también a niveles formativo y preventivo.
Neuroartes no es un lugar sino un servicio a la comunidad.
Consideraciones centíficas y filosóficas para el programa de Neuroartes.
Nuestras relaciones con lo que identificamos como objetos en el mundo afectan los mecanismos neuronales y corporales de la
percepción.
Unas semanas después de la concepción nuestra subjetividad es encarnada; desde este instante el conocimiento del mundo será
relativo y distinto para cada cuerpo/individuo. Nuestro vivido es afectado por la carne del mundo en el cual vivimos y la materia viva
del cuerpo de nuestras madres. La carne del mundo se refiere al tejido invisible que se hila y crece entre los individuos mismos, entre
estos individuos y los objetos del mundo. Así, en materia de arte, se teje un tercer cuerpo invisible entre el sujeto y la obra que
contempla.
Aunque sean estructuralmente similares nuestros cerebros y sistemas nerviosos son únicos. Al nacer no podremos ni sentir ni percibir
lo mismo frente a lo que identificamos como un mismo objeto. No existe objetividad pura, ni una certeza objetiva pura sino
experiencias subjetivas dinámicas contínuas. Nuestra neurobiología nos hace diferentes, somos subjetividades encarnadas con
nuestros deseos, placeres, desagrados, dolores, indiferencias. Nuestros deseos y placeres hacen que no seamos autómatas. Los
contornos del mundo nos afectan. Nos afectan de forma diferente porque todos somos diferentes, somos cada uno en nuestro
mundo. También modificamos el mundo o sea que no podemos tomar el mundo por sentado ni dado. El cerebro moldea los
contenidos de nuestros procesos sensoriales y perceptivos, así se presenta como la herramienta de la cognición encarnada en
nuestro cuerpo. El mundo penetra nuestro cuerpo por los sentidos y nuestro cerebro/cuerpo construye un prototipo hipotético y
dinámico del mundo.
Si el cuerpo es sensible, significa que se ubica en un entorno sensible en el cual el contacto es fundamental; el resultado de cualquier
contacto afectara el cuerpo. En este sentido mi cuerpo es sensible/abierto al mundo. Las superficies sensibles de mi cuerpo
convergen hacía las cosas del mundo como convergen hacía el arte. Esta apertura tendrá consecuencias sensibles y afectivas.
De acuerdo a las teorías del científico británico Sémir Zeki la función principal del cerebro es la adquisición de conocimientos. El arte
es una extensión del cerebro, su función es la adquisición de conocimientos –una idea ya encontrada en Aristóteles (2004)-.
Inspirándonos de John Dewey (2005), avanzamos que el encuentro con el arte se podría esquematizar de la siguiente manera:
Experiencia: arte (producción, percepción, proceso de transformación): experiencia: conocimiento: experiencia: mundos...
.
En lugar de una adquisición de conocimientos preferimos hablar de un despertar neuronal basado en la captación, el procesamiento
interno y la integración de estímulos exteriores por medio de la sensación, de la percepción y de la cognición , una cierta lucidez
neuronal diríamos. Si lo consideramos como un camino a la sabiduría este despertar puede hacer del sujeto un ser humano vivo y
equilibrado.
El despertar neuronal que genera el arte se manifiesta primero en el distanciamiento entre el artista y su obra, y luego entre la obra y
el intérprete y el público. El arte abre espacios de diálogos, de comunicaciones emocionales intersubjetivas. Este distanciamiento en
dos etapas permite el surgimiento de posibles interpretaciones; abre espacios propicios a destellos y se transforma al momento de la
interpretación que siempre es impredecible. Vivimos una metamorfosis, una consciencia siempre modificada, una consciencia siempre
en transición, en trans-acción. Los correlatos neuronales de estas posibilidades son lo que llamaría la apertura sináptica plástica. Es
probable que una neuro-plasticidad consciente permitiría una re-formación funcional de nuestro cerebro.
Somos el espacio que se abre en el distanciamiento.
Los contenidos de los talleres de Neuroartes se basan en principios físicos y neurofisiológicos, en los procesos fisiológicos que tienen
efectos psicológicos. Los talleres son orientados hacia el proceso, hacía la meta-cognición: el proceso de aprender a aprender. El
conocimiento es un proceso continuo y dinámico logrado mediante la plasticidad neuronal.
La plasticidad neuronal es la habilidad de los circuitos neuronales de sufrir cambios en su función o en su organización debido a una
actividad previa. La mayor parte de los sistemas del cerebro son plásticos, es decir modificables por las experiencias, lo que significa
que las sinapsis y las redes sinápticas involucradas cambian con la experiencia. El sistema nervioso es una organización dinámica en
la cual la plasticidad es una propiedad intrínseca que se relaciona con la adquisición de nuevas memorias y habilidades como
consecuencia obligada de percepciones y acciones motoras.
El principio según el cual aprender y memorizar están basados en los cambios de la eficiencia sináptica fue propagado por Donald
Hebb (1949) –entre otros-. Más específicamente, él sugirió que el conjunto de actividades pre y post-sinápticas contribuye al
reforzamiento de conexiones sinápticas. Las ideas de Hebb fueron aplicadas a diferentes áreas de la neuro-plasticidad.
Para explicar las bases neuronales de los inventos/invenciones culturales, el investigador francés Stanislas Dehaene (2005) propone
la hipótesis de una reconversión neuronal la cual permite no caer en el concepto de una plasticidad absoluta, sino de una plasticidad
bajo comando.
Según Dehaene en el seno de nuestra arquitectura cerebral la flexibilidad de nuestras redes neuronales permite la reconversión de
un área a una nueva función. Así la plasticidad reforzaría la posibilidad de reconversión. Podemos adaptar este concepto al
aprendizaje del arte.
El cerebro actúa como herramienta en el proceso de conocer y así podemos andar en el mundo a medida que lo construimos y que lo
modificamos; esto se logra por medio de un mecanismo innato (o sea por medio de un sistema genéticamente pre-programado),
realizando abstracciones que llevaran a la formación dinámica de ideales, referencias y conceptos modificables con los cuales
viviremos nuestras vidas.
*****
La percepción, la educación, la creación artística y la vivencia del arte ayudan al sujeto a desarrollar los procesos del conocer. Por
ejemplo, cuando estamos frente a una pintura, mientras nuestro cuerpo entero vive la experiencia de la obra y del contexto en el cual
se encuentra la obra, nuestro cerebro realiza una construcción interior subjetiva de la pintura. En la corteza cerebral vías y zonas
distintas pero interconectadas intervienen en el procesamiento de la pintura, en particular múltiples áreas visuales ubicadas en las
partes occipital y frontal de nuestro cerebro (Changeux, 1994.)
Partiendo de señales externos el cerebro estructura un estado dinámico interno cuya conscientiazción posterior nos permite construir
y vivir los diseños, el color, la forma, las sombras, el movimiento de la pintura. Propongo definir una estructuración como la vivencia
de una experiencia de la pintura y a la vez como los patrones neuronales (mapas), o sea el sustrato biológico de la vivencia de esta
ex¬periencia de la pintura. Hablamos de mapas compuestos por neuronas disponibles en un instante preciso en un lugar
determinado. La conscientización de esta vivencia nos permite construir y proponer hipótesis dinámicas de la pintura vista. Estas
hipótesis siempre podrán ser actualizadas por los demás. En otras palabras, la construcción y la vivencia de la pintura se
manifestarían en las redes neuro-sinápticas, cuya plasticidad depende de la visión y del apren¬dizaje visual y emocional del sujeto, y
también del Otro.
De cierta forma, la estructura de la pintura está presente en nuestro cerebro, pero es difícil saber el grado de fidelidad de esta
presencia. Las cortezas visuales reflejan el entorno visual del hombre. El resultado de esta re¬flexión depende de la pintura, de su
poder de evocación, de la relación que tenemos con ella y también de nuestros procesos neuronales dinámicos (o sea, de los
cambios internos constantes en mi cerebro y en mi cuerpo.) El ver obras de arte modifica los patrones sensoriales de nuestro sistema
visual y nuestra percepción. La construcción es un acto que nos trasforma. Todos los procesos neuronales son actos que nos
trasforman. Hay, pues, una relación dinámica entre la obra de arte –aquí la pintura-, nuestro cerebro y nuestro cuerpo, y ésta hace
posible esta construcción. La apreciación de este contenido de la vivencia dependerá en parte de la relación que se establezca con
nuestras memorias.
La deconstrucción/re-construcción de la pintura se termina con una síntesis en el lóbulo frontal que implica la atención activa del
espectador (Changeux 1994). La comprensión de la obra pictórica pero también de la obra musical, implica la captura por el cerebro
del ritmo de las formas y de las figuras, la vivencia de una organización temporal, y una empatía corporal con esta misma obra. Esta
comprensión se acerca así a los procesos biológicos del raciocinio.
La corteza prefrontal tiene un papel esencial en la atribución que hacemos a los demás de estados mentales, afectos, creencias,
deseos, intenciones. Permite al espectador ponerse en el lugar de los personajes presentes en la obra y/o relacionarse con los
objetos o figuras plasmadas en la obra y así expresar nuestra empatía. Lo fundamental es entender que el contacto con arte y la
experiencia vivida del arte nos ayudan a razonar (Changeux, 1994.) y a convivir con el Otro (Delannoy, 2008).
Las experiencias artísticas tienen un impacto en la plasticidad cerebral de los individuos y logran modificar sus comportamientos
individuales y sociales. La empatía es la respuesta que damos al imperativo del Otro. (Delannoy, 2008). El Otro siendo aquí las obras
de arte y sus creadores o / y sus intérpretes.
Los objetos artísticos -pinturas, esculturas, perfumes, música, manjares- dan forma a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo; sin
embargo solo una práctica sistemática afecta de manera duradera al cerebro. La práctica formal y regular de un arte -música o
pintura por ejemplo- puede consolidar una conexión más profunda entre la corteza cerebral y el sistema límbico -el cerebro de las
emociones que controla los estados afectivos del individuo- para permitirnos tener un papel más activo en una sociedad más
armoniosa.
Así podemos decir que el arte estimula la epigénesis, un lento proceso de cambios orgánicos en el cerebro y el cuerpo a través de la
producción de neuronas –neurogénesis- y de dendritas -y las conexiones entre ellas-. En el caso particular de la música la práctica
instrumental genera una reorganización plástica de varias áreas cerebrales; implica no solamente habilidades mecánicas y de
memorización para activar las estructuras sensorimotores necesarias sino también la aplicación de un contenido emocional en el
proceso de ejecución -plasticidad afectiva-.
El arte tiene aportaciones importantes para el desarrollo integral del individuo, permitiéndole potencializar diferentes competencias. El
arte puede contribuir a mejorar las condiciones necesarias para una vida mental y física equilibrada.
Neuroartes, una labor de equipo.
El programa tiene el propósito de favorecer una integración de los procesos sensoriales, motores y cognitivos; se divide en un bloque
de artes musicales, un bloque de artes visuales y un bloque de actividades ecológicas que incluyen meditación y actividades en
parques naturales. Queremos ir más allá del arteterapia que se limita a las artes plásticas y de la terapia ocupacional.
Mientras neuropsicologos elaboran protocolos de diagnostico y una metodología para asignar los talleres, filósofos y psicólogos
determinan modelos de intervención en diferentes tipos de comunidades. También arquitectos estudian el diseño de espacios
propicios para interactuar con los participantes.
Proponer una autoecología adecuada para cada sujeto es fundamental. La autoecología se refiere a las relaciones de una especie
determinada con su medio ambiente y asimismo implica el estudio del impacto del medio ambiente sobre la fisiología, la morfología y el
comportamiento de los individuos que la componen. (Philippe Daget y Michel Godron, 1974). O sea en nuestro caso se trata de
entender como el medio familiar y escolar como factores abióticos y a la vez bióticos (acciones reciprocas, interacciones) influyen en
el comportamiento del sujeto. Nuestro propósito es entonces entender la tensión entre lo interno-biológico y el externo-
medioambiental para proponer unas alternativas de vida que vendrán reforzar las actividades propuestas en los talleres –
autoecologia musical y autoecologia visual-.
Podremos entonces aportar elementos de comprensión en el debate sobre la importancia de la cultura en la autoecología o sea de la
cultura como causalidad y así ofrecer una continuidad entre cuerpo y mente, naturaleza y cultura (sinecología).
Conclusiones.
Podríamos resumir Neuroartes a una serie de acciones y de verbos. Desarrollar procesos de conocer de manera desinteresada para
la sociedad. Promover la salud mental. Pensar y vivir la mente y la consciencia humana de forma dinámica. Organizar comunidades
abiertas y tolerantes. Mantener abierto el dialogo interdisciplinario entre filosofía, neurociencias cognitivas y arte; aprender de cada
disciplina; promover la colaboración entre representantes de varias profesiones; resaltar el carácter individual e único de cada
persona para aprender a respetarse a sí mismo y a los demás. Re-orientar la investigación académica cuyo objetivo hoy se limita a la
adquisición y acumulación de conocimientos intelectuales y tecnológicos. Integrar en la sociedad el proceso de la investigación
académica (cualitativa) y sus resultados aún provisionales; ayudar a cada individuo a conocerse a sí mismo para que desarrolle sus
facultades de elección y decisión y para que viva con los demás. Transformar el conocimiento producido por la ciencia en sabiduría y
preguntarnos lo que es valioso (y lo que podría ser valioso en un futuro cercano) para desarrollar propuestas sociales en la
búsqueda del bienestar humano. Incitar educadores a desarrollar propuestas de talleres e intervenciones en sus comunidades.
Y como insiste Nicholas Maxwell (2007.): “Reconocer la humanidad en millones de desconocidos que son más que entidades
abstractas.”
Luc Delannoy
Derechos reservados 2009.
Copyright © 2009.
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